Lindo frenesí de la escritura. Si me intentas entender empieza por mentalizarte de que este es mi elixir. Técnicamente este es el apartado 'he forzado de más al boli' de mi cuaderno. Disculpen las molestias, mortales.

viernes, 18 de enero de 2013

Un 'yo' complementario.

Mirarte a los ojos y descubrir un mundo, menos malo y más agradable. Mirarte de cerca y fijarme en detalles. Pecas divertidas por tu rostro infantil que tanto me gusta. El cuarto de luna menguante color chocolate de tu ojo zurdo que predomina sobre tu fondo color caramelo vivo con hebras azules y verdes alrededor, esconde secretos, tuyos seguro, y espero que alguno nuestro. Eres imposible de borrar, un permanente. Somos esos dos colores qué se han mezclado dejando una combinación homogénea, y ya me entiendes a qué colores me refiero. Somos ese invierno de cada diciembre de cualquier año. Más que carne y hueso, somos más que uña y carne. No soporto verte mal, y por ende, no me soporto al verte mal, porque me duele y me aflijo yo sola. En verdad eso es lo que demuestra que no son para nada palabras banales entre oraciones de punto y seguido. Punto y seguido sí, odio el punto y final, odio los finales y el nudo que forman sin querer (evitarlo). Somos un dueto. He aprendido tanto en tan poco tiempo qué tengo ansias por conocer más. Más mundo y países. Más lugares fríos a los que ir con la compañía de tus dedos entrelazados con los míos a través de unos guantes, o sin ellos, tolerando el frío que penetra por la piel. Dejando qué se corten los labios, una vez más. La vida es menos mala a tu lado. Las palomitas a las 4 de la madrugada saben mejor, y que tenerte a mi lado izquierdo viendo una película, con miles de mantas, yogures y sonrisas, no lo tiene todo el mundo. Estar a tu lado derecho de la cama cada noche al dormir y no dormirme sin que hayas pasado un largo rato acariciándome. Edredón, colchón y amor, y por ende, tú y yo. Que siempre fuimos esa clase de personas a las que una cama se les hace enorme y que en compañía se duerme más y mejor. Pero por mucho que nos arropemos, tú siempre tienes frío, y que por mucho que durmamos, tú siempre me dirás que tienes sueño después de mi 'ya es de día' en formato de susurro.

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